... lamentarme: amo a dos personas. Con una de ellas quiero ir al dentista los viernes a la mañana, y después ir a desayunar algo con queso fundido y después fundirnos cien monedas en cosas que no necesitamos; a la otra le entregaría mi cuenta corriente y le dejaría que me administrase mi dinero y mi vida.
Lo malo no es que este amor mío sea bidireccional; lo malo es que ninguna de estas dos personas coincide con ser tú.
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